DISCIPLINA, el puente de unión entre la idea y el resultado

En estos tiempos difíciles, cuando la vida nos enfrenta a cambios profundos, luego de un año de estragos económicos y sociales, efecto de la pandemia del Covid19, necesitamos adaptarnos a los nuevos tiempos… teletrabajo…distanciamiento social…nuevas tecnologías…etc.

El hábito de una buena disciplina va a ser fundamental. A continuación transcribo lo que Jim Rohn nos enseña la disciplina.

“La disciplina es el componente más crítico de la fórmula para buscar el éxito. Sin embargo, cuando tratamos de analizar este concepto, la mayoría de la gente lo rechaza como si les trajese a la mente imágenes de un rudo sargento del ejército o de un severo maestro enarbolando un látigo.

Y, sin embargo, puedo asegurar que el perfeccionamiento de la disciplina les proporcionará la llave para alcanzar todos sus sueños y aspiraciones. *¿Sorprendidos? En ese caso será conveniente tomarnos algún tiempo para definir lo que queremos significar con disciplina.

La disciplina es el puente de unión entre la idea y el resultado… el pegamento que une la inspiración con la realización… la magia que convierte una necesidad financiera en la creación de una inspirada obra de arte.

La disciplina la comprenden bien los que son conscientes de que un aparato, para poder volar, necesita elevarse contra el viento; de que todas las cosas buenas las realizan los que están dispuestos a nadar contra la corriente; de que deambular por la vida sin rumbo fijo sólo conduce a la amargura y al desengaño.

La disciplina es la base, los cimientos sobre los que se construyen los éxitos. La falta de disciplina conduce inevitablemente al fracaso.

Todavía, curiosamente, muchos no asocian la falta de disciplina con la falta de éxito. Mucha gente tiene la idea de¡ fracaso como si se tratase de un único acontecimiento terrible, la bancarrota de una empresa, o la ejecución de la hipoteca de una casa. Sin embargo, los fracasos no ocurren así. El fracaso raramente es el resultado de algún acontecimiento aislado; más bien, suele ser la consecuencia de una larga serie de pequeños fracasos acumulados que tienen lugar por falta de la disciplina necesaria.

El fracaso se produce cada vez que no pensamos… hoy,: actuar… hoy; preocuparse, esforzarse, subir, aprender, o simplemente continuar… hoy.

Si su objetivo exige que hoy escriba diez cartas y sólo escribe tres, lleva un retraso de siete cartas… hoy.

Si se compromete a realizar cinco llamadas por teléfono y sólo hace una, se ha retrasado en cuatro llamadas… hoy.

Si su plan financiero exigía ahorrar diez dólares y no ha ahorrado ninguno, lleva una desventaja de diez dólares… hoy.

La actitud más peligrosa es analizar el día malgastado y concluir que nada grave ha ocurrido. Al fin y al cabo, se trata de «sólo» un día. Pero sume esos días hasta completar un año y sume esos años hasta completar toda una vida y quizá comprenda ahora que la repetición de los pequeños fracasos diarios pueden fácilmente convertir toda su vida en un colosal desastre.

El éxito sigue el mismo camino… pero a la inversa. Si ha hecho un plan para realizar diez llamadas y supera su cuota hasta llegar a quince, ha adelantado cinco llamadas… hoy. Actúe de igual manera con su correspondencia y con su plan de ahorro, y pronto verá acumularse los frutos de su diligencia a lo largo del año, y finalmente a lo largo de. toda su vida.

La disciplina es la llave maestra, la que abre las puertas de’ la riqueza y de la felicidad, de la cultura y de la perfección, de la autoestima y de la realización personal, y también la de las sensaciones de orgullo, satisfacción y triunfo que de ellas se derivan.

¿Qué es lo que hace falta para conseguir una buena disciplina?

En primer lugar que sea consciente de la importancia de la disciplina en la propia vida. Comience por preguntarse a sí mismo: «¿Qué es lo que quiero conseguir en esta vida?» «¿Qué debo cambiar en mi vida para conseguir esos objetivos?»

En segundo lugar interpélese a sí mismo con toda sinceridad: «¿Estoy dispuesto a realizar el esfuerzo requerido?» Si la res puesta es «sí», debe proponerse con firmeza mantener su disciplina durante un largo período de tiempo con inteligencia, con deliberación, en definitiva, consecuentemente.

Sus buenos propósitos serán puestos a prueba cuando surja alguna circunstancia que pueda interferir en el mantenimiento de su disciplina, cuando tenga que actuar contra viento y marea.

Ciertamente, la disciplina le proporcionará muchas cosas, pero lo más importante será lo que la disciplina hará de usted: le convertirá en un ser satisfecho de sí mismo.

Incluso el sometimiento a una pequeña disciplina puede tener un efecto increíble sobre su actitud. Y la agradable sensación que le produce ese vibrante sentimiento de autoestima que nace al iniciar una nueva disciplina es casi una sensación mayor que la satisfacción por la tarea, la disciplina, cumplida.

Una nueva disciplina transforma inmediatamente el sentido de su vida, como si se tratase de un barco que cambia de rumbo en medio del océano para dirigirse a un nuevo destino.

Algunos creen que la disciplina es algo antinatural bastante hacemos con vivir. Consideran esa necesidad de cumplir algo como un ejercicio neurótico y artificial. Pero la realidad nos demuestra que la disciplina coopera con la naturaleza, donde todo es un continuo esfuerzo.

¿Hasta dónde crecerá un árbol? Lucha contra la poderosa fuerza de la gravedad y continúa progresando hacia la luz del sol para llegar tan alto como sea posible. Es verdad que el esfuerzo del árbol no es un acto consciente: los árboles no tienen cerebro. Pero a usted y a mí se nos ha concedido la facultad de elegir realizar el esfuerzo y alcanzar las cotas más altas que podamos.

La disciplina atrae las buenas oportunidades. Las mejores oportunidades siempre las aprovechan los que han desarrollado sus facultades y tienen ambición para actuar. Y los que mediante la disciplina y el compromiso personal se fijan las metas más al tas disfrutarán de unas oportunidades que permanecerán ocultas para siempre a los espíritus tímidos.

Disciplina es ese raro proceso donde se combinan la actividad y la inteligencia para aplacar la ira, dar fuerza a la cortesía… que desarrolla acciones positivas y controla los pensamientos depresivos… que se anima con el éxito y se niega a aceptar el fracaso, … que mejora la salud y frena la enfermedad.

Someterse a una disciplina es un proceso que puede iniciar cualquiera. Se puede hacer paulatinamente, paso a paso.

La novedad más excitante es que… ¡usted puede empezar… hoy mismo!
No diga: «Si pudiera, lo haría. Por el contrario debe decir: «Si quisiera, podría… Si quiero puedo».

De manera que inicie ese nuevo proceso y empiece con poco. Aprenda a mantener firme su propósito. Con ese principio, aparentemente poco importante, aprenderá cómo se siente uno al ser disciplinado. Y de aquí en adelante, el límite está en las estrellas.”

Para apoyarte en tu proceso, en el botón de abajo puedes descargarte, gratuitamente, un “Cuaderno de Trabajo” para que fijes tus objetivos y metas personales.

Acerca de Jorge Cadena

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